El Enigma Pirata
El acertijo de Albert Einstein es conocido por la dificultad de su resolución, ya que se estima que solo el 2% de la población es capaz de dar con la respuesta correcta tras una serie de asociaciones racionales. El enigma plantea una situación en la cual existe una calle con cinco casas de distintos colores. En cada casa, habita una persona con diferente nacionalidad y con gustos diversos: cada uno tiene una mascota, fuma una marca diferente de cigarrillos y consume un tipo de bebida concreta. A partir de ahí, y con la ayuda de una serie de pistas debes averiguar quién es el dueño del pez.
"El británico vive en la casa roja"
"El sueco tiene un perro como mascota"
"El vecino que fuma Blends vive al lado del que tiene un gato"
Estos son algunos ejemplos de las pistas que ofrece la adivinanza para hallar la respuesta a la cuestión planteada.
El Enigma Pirata es una adaptación personal del anterior acertijo dirigida a un público infantil. Para ello, empleando una temática de interés para niños y niñas de entre 3 y 10 años, he creado un material fácilmente manipulable para emplear como ventaja el factor visual tanto para incrementar el atractivo de la actividad, como para facilitar la resolución del problema mediante el apoyo de los elementos físicos en la estructuración del espacio y, por tanto, en la visión espacial.
Algunas de las pistas, de variada dificultad, pueden ser:
"El barco azul es de Barba Verde"
"La tortuga vive en el barco rojo"
"Barba Rubia es vecino de Barba Verde y Barba Rosa"
"El pirata que tiene un pulpo se defiende con pistola"
Para la formulación de éstas, en mi caso, he repartido de forma aleatoria las piezas y, a continuación, he construido la serie de pistas que permitirán a los niños y las niñas completar el enigma. Algunas de ellas se pueden omitir para sumarle dificultad, pero para el efecto contrario se pueden añadir unas últimas que sirvan de comprobación antes de analizar si los resultados son correctos o no, dando así un margen de error más amplio.
Por otro lado, también se pueden emplear estas tarjetas para otros juegos como el memory, en el que se trabaja la dimensión de la memoria. Esta actividad consiste en colocar varios elementos sobre una superficie preferentemente lisa y de color neutro. Durante varios segundos, el niño o grupo de niños deben observarlos e intentar retenerlos en su mente para que, a continuación sean ocultados, y deberán recordar las figuras que se les ha mostrado. El número de ítems y el tiempo de exposición de los estímulos dependerá, una vez más, de las características del público al que se dirija la práctica.
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